Incandecente
La llama se esconde en cenizas
Sutilmente cae en la pólvora
Por error, por rencor, por vencida
Como una máquina del tiempo
Perfectamente programada
Sin planes ni guías
Rompe el estallido que dió el curso a todo
Lo que es
Implosionan los pequeños trozos
Se deshace y rehace
Con magnetismo eventual
Indescifrable el curso en la oscuridad
Sólo un esbozo de lo que antes fué
Sólo unas chispas de lo que será
El curso parecese infinito o eterno
En la cuenta mínima de la medida temporal
Incuantificable, escapa y vuelve
Danza sobre el terreno que abarca
Se esparce y sigue su rumbo
Fuego parásito que de todo se alimenta
Sólo su luz muestra los colores escondidos
Dá pequeás señales
Dando y quitando formas
Brinda, brilla, alimenta, calienta, muere
Y cuando parece esfumarse cae nuevamente
Se retroalimenta
¿Qué podría necesitar algo tan imperceptiblemente magnífico?
Alimento a la llama en una mano
Muere en la otra
Colores entrecruzados de significaciones opuestas
Alimentadas por el mismo color, calor, sudor
Combustible de seducción y persecución
Pule, muele, mastica, marchita
Dá vida una vez más
Para finalmente perecer...
El ciclo está completo.